Ángel Vegas

La semana pasada visitamos, en la base aérea de Torrejón, el mando más reciente de nuestro Ejército del Aire, el Mando del Espacio, creado en 2022. Es el encargado de vigilar nuestro espacio aéreo más allá de los 100 kilómetros de altura, que marca la línea de Korman. Para ello cuenta con radares operados por su Centro de Observación y Vigilancia Espacial (COVE), que monitorizan más de 32000 objetos espaciales. Algunos de estos objetos realizan reentradas incontroladas en la atmósfera. Se trata de satélites antiguos, fuera de uso, o de cohetes desechables de los que impulsan las naves que abandonan la atmósfera. El año pasado se contabilizaron once de estas reentradas incontroladas al mes. Solo algunas, las de objetos de más de 8000 kilos, son peligrosas. Aun así en 2021 se tuvo que cerrar una parte de nuestro espacio aéreo, en la zona de Galicia, por la reentrada de un objeto potencialmente peligroso para el tráfico aéreo.

A estos radares, en este mismo año 2026, el Mando del Espacio pretende sumar hasta siete telescopios para vigilar tanto la posible reentrada en la atmósfera de basura espacial, como la actividad de satélites de otros países. Los nuevos telescopios se emplazarán en localizaciones aún por determinar, aunque se antojan ideales las ubicaciones de los Escuadrones de Vigilancia Aérea, situados en los picos más altos de la Península y de las islas Baleares y Canarias, desde los que los radares del Ejército del Aire vigilan nuestro espacio aéreo de soberanía. Será la industria, preferentemente nacional, la que fabrique los telescopios en función de las características marcadas por el Mando del Espacio.

Esta capacidad de vigilancia del espacio, que ahora se pretende incrementar, es la que le ha permitido monitorizar el accidente que inutilizó recientemente al satélite de comunicaciones SpainSat 2, cuando intentaba alcanzar su órbita, viajando a 50000 kilómetros de la superficie terrestre. A esa altura no hay basura espacial, por lo que el desgraciado accidente fue causado por un micrometeorito, una partícula desprendida de un asteroide o cometa.

Además de esta función de vigilancia el Mando del Espacio se encarga también de observar la superficie terrestre desde el espacio. Para ello cuenta con el Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB), que maneja la información suministrada por el satélite radar Paz y otros satélites de países aliados.

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